Setos: qué especie elegir según para qué lo quieres
La pregunta no es cuál es más bonito. Es qué quieres que haga: tapar, frenar el viento, marca...
La pregunta no es cuál es más bonito. Es qué quieres que haga: tapar, frenar el viento, marca...
Es el paso que casi todo el mundo se salta, y el que decide si la planta vive diez años o dos...
El suelo sigue templado y vuelven las lluvias. Todo lo que plantes ahora llega a la primavera...
En el vivero todos los árboles caben en un jardín pequeño. El problema llega después, cuando el que medía dos metros mide ocho, levanta el pavimento y tapa el sol de la casa del vecino. Casi todos los árboles mal colocados se eligieron bien y se plantaron mal.
1. ¿Cuánto mide de mayor? No de cuánto mide ahora. Busca su altura y su anchura adultas y dibújalo mentalmente en tu jardín. Para un jardín urbano, un árbol de más de seis o siete metros rara vez es buena idea.
2. ¿Cómo es su raíz? Esta es la que de verdad da disgustos. Hay especies de raíz agresiva y superficial que buscan el agua de las tuberías y levantan soleras. Chopos, sauces, ficus y moreras no deberían estar cerca de una casa.
3. ¿Caduca o perenne? En un jardín pequeño la caduca suele ganar: da sombra en verano y deja pasar el sol en invierno, que es justo cuando lo quieres. Un perenne delante de una ventana al sur te quita la luz doce meses al año.
Como mínimo, y es un mínimo:
A la fachada: la mitad de su diámetro de copa adulta, y nunca menos de tres metros.
A la medianera: consulta la ordenanza, pero tres metros para un árbol y medio metro para un seto es lo habitual.
A tuberías, pozo o fosa: seis metros, y más si la especie es de raíz ávida.
Lagerstroemia indica. El árbol de Júpiter. Probablemente el mejor árbol pequeño que existe para clima mediterráneo: florece todo el verano cuando no florece nada, tiene una corteza preciosa, hoja de otoño naranja y raíz tranquila. Se queda en cuatro o cinco metros.
Arbutus unedo. El madroño. Perenne, autóctono, con flor y fruto rojo a la vez en otoño, y aguanta la sequía sin pestañear. Crece despacio y admite recorte. Hay variedades compactas como Compacta o Roselily si el sitio es muy justo.
Acer campestre. El arce menor, de toda la vida en setos y linderos. Hoja amarilla en otoño, discreto y muy resistente.
Acer ginnala y Acer monspessulanum. Dos arces pequeños, de tres a cinco metros. El primero se pone rojo intenso en otoño; el segundo es mediterráneo puro y aguanta sequía y suelo calizo.
Acer palmatum. El arce japonés, para un rincón protegido y con algo de sombra. No es planta de pleno sol ni de viento seco, pero en el sitio adecuado no hay nada igual.
Y lo decimos aunque los vendamos.
Celtis australis, el almez, es uno de los mejores árboles de sombra que existen, pero pasa de veinte metros y su raíz es potente: es un árbol de plaza, de paseo o de finca grande.
Acer saccharinum crece deprisa y es espectacular, pero se hace enorme y tiene madera frágil que se parte con el viento.
En un jardín pequeño acaban dando más problemas que alegrías. Preferimos decírtelo ahora que dentro de diez años.
Piensa dónde quieres la sombra y a qué hora. No es lo mismo querer sombra a mediodía sobre una terraza que a las seis de la tarde sobre la mesa de fuera. El sol se mueve, y un árbol colocado cinco metros a la izquierda no sirve de nada.
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