A pesar de su apariencia la Palma de Madagascar, ni es un cactus, ni es una palmera, sino una planta suculenta con tronco espinoso y hojas largas en la parte superior.
Tronco grueso y cubierto de espinas. Puede alcanzar hasta 6–8 metros en exterior (mucho menos en maceta). Hojas verdes largas agrupadas en la parte superior. Flores blancas con centro amarillo (en plantas adultas y con buena luz).
Necesita mucha luz, incluso sol directo. Utilizar un sustrato muy drenante tipo mezcla para cactus o suculentas. No tolera heladas. Ideal por encima de 10 °C.
En primavera/verano el riego será moderado, dejando secar el sustrato entre riegos. En otoño/invierno se regará muy poco dado que la planta entra en reposo y puede perder hojas.
Tiene espinas fuertes. Su savia es tóxica si se ingiere. El exceso de agua puede pudrir el tronco rápidamente.